domingo 15 de noviembre de 2009

Esta vez no tengo ni títulos ni fotos para definir lo que siento. Anoche pasaron cosas que esperaba fervientemente que ocurrieran pero que jamás pensé que pasarían en verdad.
Pasé estos últimos años de mi vida tratando de encontrarlo y de saber qué era lo que había pasado al final, y nunca pude, simplemente nadie sabía de él. Pero anoche... anoche nos encontramos. Y fui feliz y triste. Nos saludamos como si nada hubiera pasado, cómo si sólo hubieran pasado unos días desde la ultima vez que nos vimos.
Al principio no quería hablar del pasado, pasé demasiado tiempo planeando qué hacer y decir cuando lo reencontrara y ahora tenía mucho miedo de enfrentarlo. Hablamos de los buenos tiempos y de las tonteras que hacíamos. Me preguntó que qué tantas cosas recordaba, le mencioné algunas. Pero la verdad es que recuerdo demasiadas. Más de las que quisiera, más de las que debería por sanidad mental.
Inevitablemente la conversación llegó a aquél día, él último. Le conté cuan mal me hizo sentir todo lo que pasó, y de la rabia. Debió notar lo afectada que estaba porque, tan sereno como siempre, me pidió que le dijera todo lo que tenía guardado. Que aunque este ya no sea el tiempo correcto en que debimos hablarlo, me haría sentir mejor. Qué después de todo eran nueve años de rabia y frustración que necesitaba expresar.
Y ya no pude seguir conteniéndome. Le dije que lo odiaba por abandonarme sin siquiera dejarme saber el motivo, le hablé del resentimiento, que traté de olvidarlo pero que lo veía en todas partes y todo me lo recordaba. Mientras hablaba me dí cuenta que ya no sentía cosas que creía sentir. Y por primera vez pude ver claramente que en realidad nunca lo odié, me di cuenta que en el fondo el gran problema era que nunca dejé de quererlo y por eso dolía tanto.
Me reí.
Le dí las gracias por todos los lindos momentos y por darme la oportunidad ahora, nueve años después, de cerrar este ciclo.


Él sólo dijo que siempre me admiró por mi sinceridad.

No voy a decir que ahora estoy bien, acordarme aún me da tristeza, pero ya no es esa angustia que solía invadirme, es más bien nostalgia que supongo irá desapareciendo con el correr de los días.

Moro.-


AddThis Social Bookmark Button


La Reina de las Huevonas  

martes 27 de octubre de 2009

Preocupada porque no tenía tema para el blog esta semana decidí hacer un pequeño análisis de todas las oportunidades que me he perdido y que sólo he notado un par de días después cuando, como dice el dicho, ya pasó la vieja. Increíblemente me pasa más seguido de lo que quisiera, y yo no se si es porque peco de inocente o es que simplemente soy muy re weona.
Cuando estaba estudiado vestuario yo solía conversar mucho con mi profesor de administración de empresas (joven, guapo, ingeniero comercial). Un día conversando más de lo habitual me contaba que él había pololeado con una diseñadora de vestuario, y que encontraba que era super interesante, y blah blah. Al final terminó invitándome a una cena con el entonces Ministro de Economía. Y la verdad es que no me acuerdo que fue lo que pasó pero al final no fuí. Bien pastela yo porque no cualquiera te invita a algo así.
En otra oportunidad, celebrando Saint Patrick's Day en el Flannery's, terminé conversando la mayor parte de la noche con un británico. Yo hace rato que andaba jugando con un vaso vacío, más por ocio que por otra cosa. Y el caballero en cuestión me ofreció un trago. Yo weonamente le dije que gracias pero no, porque de verdad no quería tomar nada. Osea Jelou!? no he visto yo acaso suficientes peliculas gringas como para cachar que "me estaba invitando un trago!" tonta.
Me ha pasado un sinfín de veces, como el tipo que me dijo una vez que encontraba rico el aroma que ocupaba, y yo me puse a hablar de perfumes!
Lo peor de todo es que me doy cuenta después, cuando ya maté toda la magia. Supongo que es la falta de costumbre a que me joteen y mi complejo de Bridget Jones juntos. Pero me da rabia ser tan tonta. Yo que suelo pasarme rollos nunca cacho cuando deja de ser mi mente funcionando y en verdad hay algo.
Al menos no me ha pasado ultimamente, o quizas sí y todavía, para variar, había intenciones que no noté
Rayos! creo que no nací con el gen del avispamiento! Así que como dato útil le recomiendo señor lector que no sea demasiado sutil conmigo, no funciona.
Moro.-

AddThis Social Bookmark Button


 

Design by Amanda @ Blogger Buster